No dejo de soñar con un ser, un pobre ser, que aúlla atormentado en el fondo de un oscuro agujero. Aunque solo le veo en sueños, tengo la certeza de que es real, de que está en algún lugar del planeta, suplicando ayuda a cualquiera que pueda escucharle. Su cabeza es alargada, y las cuencas de sus ojos están vacías. Sus dientes sobresalen de la boca hacia adelante, para terminar en puntas muy afiladas, que rasgan sus labios cuando los intenta mover. Su estado es lamentable.
Pero lo peor de todo es el dolor físico que siente constantemente. Cada instante de su vida siente cómo los ojos, que ya no tiene, le producen un dolor similar al de una tremenda quemadura, además de padecer un calvario por los huesos torcidos en su boca y su cráneo.
En algún lugar un ser suplica clemencia al mal que se abate sobre él y nunca, nunca, nunca permite que deje de sufrir.
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